Nearshoring en México y la obligación de control volumétrico: lo que toda planta nueva debe saber
México se ha consolidado como uno de los destinos más atractivos para las empresas que buscan acercar sus operaciones a Estados Unidos. El nearshoring ha impulsado la llegada de nuevas plantas manufactureras, centros de distribución y operaciones industriales que requieren infraestructura, energía y combustibles para comenzar a producir.
Para una empresa que está construyendo una nueva planta en México, el cumplimiento fiscal relacionado con los hidrocarburos debería considerarse desde la etapa de diseño de la operación y no cuando la instalación ya está lista para iniciar actividades. Si la planta almacenará, recibirá, distribuirá o consumirá determinados volúmenes de hidrocarburos o petrolíferos, puede existir la obligación de implementar controles volumétricos y contar con la infraestructura tecnológica necesaria para registrar y reportar sus movimientos.
El fundamento se encuentra en el artículo 28, fracción I, apartado B del Código Fiscal de la Federación. Esta disposición establece obligaciones para quienes fabriquen, produzcan, procesen, transporten, almacenen, incluido el almacenamiento para usos propios, distribuyan o enajenen hidrocarburos o petrolíferos. Además, exige contar con equipos y programas informáticos para llevar controles volumétricos, certificados que acrediten su correcta operación y funcionamiento y, en los casos aplicables, dictámenes de laboratorio.

¿Cuándo una planta nueva debe implementar control volumétrico de combustibles?
Una de las primeras preguntas que debería responder una empresa que llega a México mediante nearshoring es si el combustible forma parte de su operación de una manera que la ubique dentro de los supuestos fiscales correspondientes.
El caso puede presentarse en una planta que utiliza diésel para una flotilla interna, almacena combustible para maquinaria, utiliza petrolíferos como parte de sus procesos productivos o cuenta con instalaciones de autoconsumo. La obligación no depende únicamente de que la actividad principal de la empresa sea vender combustibles. El propio artículo 28 contempla expresamente el almacenamiento para usos propios.
También es importante revisar el volumen de operación y las condiciones específicas aplicables al contribuyente. En el mercado se ha difundido ampliamente el umbral de 75,000 litros mensuales para determinados casos de consumo de hidrocarburos o petrolíferos; sin embargo, una empresa que está por iniciar operaciones no debería determinar su obligación únicamente a partir de esa cifra. La aplicación depende de los supuestos previstos en el CFF y las reglas fiscales vigentes, por lo que conviene realizar un diagnóstico antes de definir la infraestructura.
Esto es especialmente relevante durante un proyecto de nearshoring. Una planta puede pasar de consumos relativamente bajos durante las pruebas de puesta en marcha a volúmenes considerablemente mayores una vez que inicia la producción a plena capacidad. Diseñar el cumplimiento tomando como referencia únicamente el consumo inicial puede generar problemas cuando la operación alcance su capacidad prevista.
Qué exige el artículo 28 del Código Fiscal de la Federación a las empresas que manejan combustibles
El control volumétrico debe entenderse como parte de la contabilidad y trazabilidad fiscal de los hidrocarburos, no simplemente como un medidor de combustible instalado en un tanque.
El artículo 28 establece que los registros de volumen correspondientes a las operaciones y existencias de los productos forman parte de la contabilidad del contribuyente. También señala que los equipos y programas informáticos utilizados para llevar estos controles deben operar correctamente en todo momento.
En términos operativos, esto significa que la solución implementada debe ser capaz de generar información confiable sobre los movimientos que ocurren en la instalación y conservar la trazabilidad necesaria para respaldar los registros fiscales. La tecnología debe conectarse con los elementos físicos de la operación, como tanques, medidores, bombas o sistemas de suministro, y relacionar esa información con los procesos administrativos y fiscales correspondientes.
Para una planta nueva, este punto tiene una consecuencia importante: el sistema no debería incorporarse como una herramienta aislada después de terminar la construcción. Su implementación debe coordinarse con el diseño de los tanques, puntos de carga y descarga, instrumentación, redes de comunicación y sistemas empresariales.
Requisitos técnicos para el cumplimiento fiscal de una planta industrial en México
Las especificaciones técnicas de los equipos y programas informáticos están determinadas por la Resolución Miscelánea Fiscal y sus anexos correspondientes. Aquí es importante hacer una precisión respecto a la referencia al Anexo 30.
Para 2025, el Anexo 30 de la RMF establecía las especificaciones técnicas de funcionalidad y seguridad de los equipos y programas informáticos para llevar controles volumétricos de hidrocarburos y petrolíferos.
Sin embargo, para 2026 el SAT reorganizó esta documentación. La página oficial de normatividad de la RMF 2026 identifica al Anexo 21 como el documento que contiene las especificaciones técnicas de funcionalidad y seguridad de los equipos y programas informáticos para llevar controles volumétricos, mientras que el Anexo 22 corresponde a los servicios de verificación de su correcta operación y funcionamiento. El Anexo 30 de la RMF 2026 tiene actualmente otro objeto: domicilios de las unidades administrativas del SAT.
Por ello, una planta que se encuentre actualmente en etapa de planeación o construcción debe evitar basar su proyecto exclusivamente en documentación de años anteriores. El cumplimiento debe revisarse conforme a la normativa fiscal vigente al momento de iniciar operaciones.
Cómo elegir control volumétrico para una planta de nearshoring
Elegir una solución únicamente porque ofrece “reportes para el SAT” puede ser insuficiente. La pregunta correcta es cómo elegir control volumétrico considerando la infraestructura, los combustibles utilizados y los procesos que tendrá la nueva planta.
La primera consideración debe ser la capacidad de integración. Un proyecto industrial puede contar con medidores, sensores de nivel, bombas, PLC, bases de datos, sistemas de mantenimiento y un ERP corporativo. Si cada componente genera información por separado, el reto será consolidar esos datos y mantener consistencia entre las mediciones físicas, los registros operativos y la información fiscal.
La segunda consideración es la trazabilidad. El sistema debe permitir identificar qué ocurrió con el combustible desde su recepción y almacenamiento hasta su suministro o consumo, manteniendo registros que puedan ser consultados y utilizados para los reportes correspondientes.
También es recomendable evaluar la capacidad del proveedor para acompañar la implementación. En una planta nueva, no basta con adquirir software: es necesario definir la arquitectura, instalar o integrar los dispositivos de medición, configurar el sistema, realizar pruebas y verificar que la solución funcione correctamente antes del arranque operativo.
Qué debe tener el mejor sistema SAT para hidrocarburos en una planta industrial
Cuando una empresa busca el mejor sistema SAT para hidrocarburos, debería evaluar más que la interfaz o la capacidad de generar archivos. La prioridad debe ser que la plataforma responda a los requerimientos fiscales y, al mismo tiempo, se adapte a la realidad tecnológica de la planta.
Una solución empresarial debe poder recibir información de los equipos de medición, procesarla y mantener registros consistentes. También debe facilitar la generación de la información requerida por la autoridad y reducir la dependencia de procesos manuales que puedan introducir errores.
La integración con los sistemas existentes es otro factor decisivo. Una empresa que llega a México como parte de una estrategia de nearshoring puede operar con un ERP corporativo utilizado en otros países. Sustituirlo únicamente para resolver una obligación fiscal puede ser innecesario. Una plataforma que pueda conectarse con las bases de datos, APIs y sistemas existentes permite incorporar el cumplimiento a la arquitectura tecnológica de la planta sin crear un ecosistema paralelo.
La documentación técnica y el acompañamiento también importan. La solución debe mantenerse alineada con las disposiciones fiscales aplicables y permitir que los equipos responsables de TI, operaciones, finanzas y cumplimiento trabajen sobre una misma fuente de información.
Software de combustible para empresas: una decisión que debe tomarse antes del arranque
El software combustible empresas necesita algo más que registrar cuántos litros fueron utilizados. En una operación industrial, los datos de combustible pueden convertirse en información relevante para inventarios, costos, mantenimiento, eficiencia operativa y cumplimiento fiscal.
Por esta razón, integrar la solución durante el diseño de la planta puede ser mucho más eficiente que instalarla después de comenzar operaciones. Cuando los equipos ya están seleccionados, los tanques construidos y los sistemas industriales configurados, cualquier cambio puede implicar trabajos adicionales, ajustes de infraestructura y retrasos en la puesta en marcha.
Planearlo con anticipación permite definir desde el principio qué puntos serán medidos, qué información debe capturarse, cómo se conectarán los dispositivos, dónde se almacenarán los datos y cómo se integrará la información con los sistemas corporativos.
Para un proyecto de nearshoring, esta planeación tiene además un valor estratégico. La fecha de inicio de producción suele estar vinculada con contratos, compromisos de suministro y objetivos de capacidad. Resolver una obligación fiscal después de que la planta está lista puede convertirse en un cuello de botella que era posible prevenir desde la etapa de ingeniería.
Cómo evitar retrasos fiscales antes de iniciar operaciones
El cumplimiento debe formar parte del plan de implementación de la nueva planta, junto con infraestructura eléctrica, telecomunicaciones, seguridad industrial, automatización y sistemas empresariales.
Antes de adquirir equipos o contratar una plataforma, conviene determinar exactamente qué hidrocarburos o petrolíferos se utilizarán, cómo serán recibidos, dónde serán almacenados, qué procesos los consumirán y cuáles serán los volúmenes esperados durante la operación normal. Con esta información es posible definir la arquitectura de medición y determinar qué componentes tecnológicos serán necesarios.
También es importante considerar desde el principio los procesos de certificación, verificación y validación que correspondan. El CFF contempla certificados que acrediten la correcta operación y funcionamiento de los equipos y programas informáticos, además de dictámenes de laboratorio en los supuestos previstos por la legislación.
El objetivo es llegar al arranque de la planta con la solución probada y funcionando, no comenzar a resolver el cumplimiento cuando ya existen operaciones, movimientos de combustible y obligaciones de reporte que atender.
Planea el cumplimiento antes de encender la primera línea de producción
El nearshoring puede acelerar la llegada de nuevas capacidades industriales a México, pero también exige que las empresas incorporen desde el principio las obligaciones fiscales que acompañan su operación. Cuando existen hidrocarburos o petrolíferos involucrados, el control volumétrico debe analizarse como parte del proyecto integral de la planta.
Además, dado que la estructura de los anexos fiscales puede cambiar, es importante revisar siempre la versión vigente de la RMF y no asumir que la referencia técnica utilizada en años anteriores continúa siendo la misma. Para 2026, el SAT identifica el Anexo 21 como el documento técnico aplicable a los equipos y programas informáticos de control volumétrico.
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